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Larrea: "La radio es un medio plebeyo hecho por plebeyos"

10 jul. 2017

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Hay voces. Muchas. Eso es una radio a sus 80 años. Una diversidad de opiniones, voces y reflexiones. Algunas perduran. Otras se pierden. El 6 de julio de 1937, Radio Nacional comenzó a transmitir en el antiguo palacio de Correos, en el Bajo porteño, hoy reconvertido en el CCK. Allí, en el primer piso, una muestra de objetos, documentos y grabaciones recuerdan esta existencia que hace posible la comunicación en los puntos más remotos de nuestro país. Este viernes se inauguró oficialmente y permanecerá abierta hasta el 7 de julio

Desde la triple frontera, donde Radio Nacional se bate palmo a palmo con las emisoras paraguayas y brasileñas cuya onda entra en el territorio argentino, hasta el extremo austral en la Antártida, atravesando la meseta patagónica, la precordillera, los cordones montañosos del noroeste o el pulmón verde del Litoral, en cada punto cardinal hay una emisora de Radio Nacional. En la muestra eso está representado por dispositivos electrónicos que permiten escuchar la programación de cada radio en las provincias, con un click.
Ocho décadas permite encontrar perlas como éstas: Alfredo Alcón leyendo un informe agropecuario, hasta que un productor lo escuchó y le cambió el destino. Abelardo Castillo, entrevistado en el longevo programa de la emisora oficial, Las dos carátulas. Astor Piazzolla contando su futuro a partir de un concurso que ganó y le abrió camino.

Larrea: "La radio es un medio plebeyo hecho por plebeyos"
Gardel. En la muestra por los 80 años de Radio Nacional.
Según avanzan las décadas la radio fue mutando de perfil. En los años 30 y 40 se advierte, por los audios, una emisora más pomposa, más culta, dirigida a un público que, probablemente, era el que accedía a la compra de un aparato de radio. A partir de los años 50, el criterio fue mudando y ya con la transmisión del Mundial de Básquet en los años 50. Sin embargo, en julio de 1957 la muerte del poeta e historiador Ricardo Rojas fue brindada en un noticiero especial, con gran solemnidad
Hay vitrinas donde se observan programas de los años 40 y 50, como los más antiguos, paneles con audífonos para escuchar fragmentos de programas salientes, así como personajes que han pasado por la emisora a lo largo de ocho décadas. Incluso un micrófono que graba los mensajes que los visitante dejan. Sólo el último fin de semana pasaron por la muestra más de 2000 personas.
También hay gigantografías con personajes y programas que marcaron hitos, así como vitrinas con fotos, programas paralelos que la emisora convocó en su auditorio, libros, folletos y revistas que constituyen un tesoro documental.

Larrea: "La radio es un medio plebeyo hecho por plebeyos"
Figuras. En la muestra por los 80 años de Radio Nacional en el CCK
En el “archivo oral de la memoria” hay grabaciones de Alfonsina Storni, Victoria Ocampo, Julio Cortázar, Manuel Mujica Láinez, Ernesto Sabato, Idea Vilariño, Mario Benedetti, Antonio Berni, Raúl Soldi y muchos otros. También pueden escucharse fragmentos de programas deportivos.
En audio se puede también escuchar los homenajes de programas como De Segovia a Yupanqui, con 35 años al aire, y Alero quichua, que lleva 48 años. Por supuesto que está también el más antiguo, que conduce Nora Massi, titulado Las dos carátulas, al aire desde 1950, y por donde pasaron todas las figuras del quehacer artístico del país.
La muestra se completa con gigantografías de Borges, Tita Merello, Lolita Torres, Antonio Carrizo y la relación que tuvieron con la emisora. Y una novedad: no sólo se pueden escuchar en vivo todas las emisoras del país en tablets conectadas directamente (desde Formosa a Tierra del Fuego), con excepción de la Antártida que sale por onda corta, sino que también con un código QR se puede recorrer la exposición con la guía de Héctor Larrea.
A sus 79 años, Héctor Larrea no sólo es la voz que la gestión de la directora Ana Gerschenson eligió para representar a Radio Nacional y sus 47 emisoras en todo el país, sino que es la más apropiada para charlar con Clarín sobre la exposición. Sus recuerdos y sus reflexiones ayudan a comprender el modo en que la radio pública viene acompañando los vaivenes políticos de este país, sirviendo a los oyentes en regiones donde no hay wifi las 24 horas (aunque parezca increíble) y tiene que adaptarse al tsunami tecnológico de la época.
Larrea no ha perdido su afabilidad de hombre del interior. Nació en Bragado, ciudad bonaerense que dejó para ingresar al ISER y recibirse de locutor. Dice que para sortear los avatares de la política argentina, sobre todo de 2003 en adelante, nunca se corrió de su lugar: la música y el humor. Durante muchísimos años los argentinos lo sintonizaron en Radio Rivadavia. En 2004 llegó a Radio Nacional.
“Esta muestra expone una serie de experiencias que es también una novela de mucho dramatismo, pero también de muchas satisfacciones. A mí, los vaivenes de la Argentina me han llevado a preguntarme qué hacemos mal los argentinos, para tener que ir de grandes momentos a otros de grandes caídas”, reflexiona Larrea ante una pregunta de Clarín. Y así comienza el recorrido.
Agrega: “La pobre Radio Nacional ha tenido que atravesar esos vaivenes políticos. Ha tenido que pasar abruptamente de un modo de pensar a otro. Hoy veo un cierto encarrilamiento. Hay respeto por las ideas del otro. Ojalá esto se siga teniendo en cuenta. Cuando se cae en el yo se olvida el nosotros. No se puede ser una nación sin ese nosotros. Ningún país sale adelante sin nosotros. Si la radio hubiera sido humana hubiera sufrido varios infartos y ya hubiera muerto”.
Y le pregunta a Clarín: “¿No se pueden arreglar las cosas con un poco más en equilibrio? Si comparamos la situación del país con la música que tiene tres elementos básicos: armonía, melodía, tono, digo que a nosotros nos falta sobre todo armonía, pero tampoco llevamos el ritmo y no damos el tono”.
-La radio era un medio educativo en los años 50. Qué produjo un cambio tan radical?
- Era absolutamente diferente. No tenía contacto con la parte popular. Había voces muy sobrias. Nenina Padilla era una voz paquetísima, de primera calidad. Después de los años 50 empezó a ser popular. En mi casa, la radio tenía una función educativa y formativa. Yo era de clase social media baja, pero bien baja. Nosotros preferíamos los programas cómicos. Creo que, en estos tiempos, Radio Nacional está muy viva y tiene consenso. Se puede estar de acuerdo o no, pero multiplicidad de voces.
-¿Cómo definiría a la radio en el contexto actual?
-La radio es un medio plebeyo hecho por plebeyos. Si el que trabaja en este medio no entiende la base de la población, no comprende tampoco la radio. Si uno tiene pretensiones extraordinarias, posiblemente derrape. Pero si se dirige a los suyos, difícilmente se equivoque. Una radio como Nacional que llega a 24 provincias tiene que tener sensibilidad pues su sentido es servir a la gente. Hoy Radio Nacional entiende algo muy importante: lo esencial es el oyente. Nuestro ego sobra y arruina el mensaje al oyente que tiene que estar por encima de la popularidad de cualquiera. El oyente se da cuenta cuando lo respetan.
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